• Día de énfasis espiritual MM 2014

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Venciendo el temor

“Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré grandes cosas y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).

 

Hay momentos en nuestra vida en los cuales sentimos que hemos sido abandonadas; pareciera ser que nuestras oraciones se quedan estancadas, como que no llegan a Dios, y sentimos que hemos perdido el contacto con él. 

Cuando analizamos nuestras vidas, pensamos en lo que debimos haber hecho y también en lo que no debimos hacer. Sin embargo, no deberíamos detenernos en el pasado; por el contrario, debemos meditar en cómo podemos participar para corregir el presente. Y digo “participar” porque somos incapaces para realizarlo con y por nuestras propias fuerzas; sólo con la ayuda del poder Divino se puede lograr.

Hace un año sentí que el mundo se me venía encima, aferrándome a la promesa de Jeremías 33:3 me di cuenta que si oraba como Jesús solía hacerlo, vencería.

Durante esta fuerte crisis de mi vida estudié detenidamente la vida de Jesús, tratando de contribuir un poco a mejorar mi devastado y herido corazón. Sobre todo me centré en los momentos de sufrimiento más terrible de su vida antes del calvario; noté que apenas tocaba un pequeño ápice de lo que él vivió. 

Al fortalecer mi relación con Dios, hice un feliz descubrimiento: que podía vencer con su ayuda no sólo la angustia y el temor, sino también los problemas terribles a los que nos enfrentamos en nuestra vida.

Me comprometí con la tarea de orar mientras realizaba las labores del hogar y por las noches, cuando el temor y la agonía se acrecentaban. Ahora sé que mi Dios ha vencido, que sus promesas son mi fortaleza, que lo único que me toca hacer es elevar mis oraciones permanentemente en plena confianza.

 

Carolina Salinas de Castellanos