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No te agotes en las batallas

“Por lo demás hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10).

 

Es innegable que las mujeres, por la diversidad de tareas dentro y fuera del hogar, siempre están en el frente de batalla. La lid comienza muy temprano por la mañana cuando, enarbolando una sartén, preparas el desayuno para la familia que clama por un algo rápido y apetitoso; luego continúa con la sesión de lavado y planchado; y termina con el trapeador o la aspiradora por toda la casa. Otras, con menos o más suerte, tendrán que levantarse dos o tres horas antes, y después de hacer todo lo ya mencionado correrán tras el autobús o manejarán para pasar en promedio 8 horas detrás de una computadora o moderarán la energía de 30 niños en el aula de clases. Al terminar la jornada, por supuesto, el desgaste físico y emocional hará que se sientan agotadas.

Hay peligro de agotarse en las batallas. El diablo ataca cuando estás cansada, y él sabe que en tales condiciones eres vulnerable.

¿Qué hacer si la vida de madre y esposa te exige estar en el frente de batalla? He aquí algunas recomendaciones:

1. Descansa en el Señor. Recuéstate en el regazo del Señor y recibe la suave caricia de sus manos. Haz de esto una prioridad en tu vida. Él ha prometido: “Mi presencia irá contigo”. (Éxodo. 33:14).

2. Vístete apropiadamente para las batallas. ¿Qué significa esto? ¿Recuerdas la armadura de Dios? Si quieres ser victoriosa, vístete con ella diariamente (Efesios. 6:13-17). Una mujer que lidia sus faenas diarias con verdad, con justicia, con fe, con salud y con paz nunca saldrá lastimada en las batallas y siempre estará bien protegida.

3. No le sigas el juego al enemigo. Al enemigo le gusta vernos correr en retirada; es decir, que salgamos huyendo ante la adversidad; que escondamos la cabeza bajo la almohada; y que el desanimo y el desaliento nos haga su presa ¡No lo permitas! Recuerda: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13).

¡Nunca te agotarás en las batallas si estás confiada en Cristo Jesús, tu Capitán, Él va al frente en las batallas de tu vida!

 

Erna A de Gómez