• Banner DMO 2015

Artículos

EL ESTRÉS Y LA MUJER – Parte I

Por María Isabel Gómez Hernández Licenciada en Psicología Siempre se ha considerado que el estrés, ese…

HABITOS-6.jpg

CAMBIAR HÁBITOS – Laura Quijano. Psicóloga.

CAMBIAR HÁBITOS Laura Quijano. Psicóloga. Uno  de los efectos positivos de la multiculturalidad es hacer evidentes…

EL GOZO DEL PERDÓN

Por MARIA ISABEL GÓMEZ HERNANDEZ, Lda. En Psicología. ¿Qué pensarías si te dijeran que la mayor…

Actualidad

EL MEJOR LUGAR ES AL LADO DE CRISTO JESÚS

¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Romanos 8:35.

Cuenta la historia que unos mendigos llegaron a una aldea en la que todos los habitantes habían muerto por una epidemia de varicela.los mendigos se dispusieron a saquear el lugar. Atareados en su acopio de enseres, escucharon unos sollozos de bebé, por lo que acudieron al lugar de donde provenían. Encontraron a una pequeñita.la llamaron Kammala, se la llevaron a donde ellos vivían y le enseñaron a pedir limosna.
Kamala tuvo una vida miserable. Aunque sintiera hambre, frío o estuviese enferma, tenía que salir a “trabajar”, y si no traía una buena cantidad de dinero, la golpeaban. Pero, un día, un príncipe la encontró y decidió comprársela a buen precio a sus “padres”, quienes accedieron gustosamente.
La vida de Kammala cambió radicalmente: ahora vivía en un palacio, con ropa fina, maestros particulares, etc. A cambio de esto, tenía que poner todo lo que estaba de su parte para cambiar sus hábitos incorrectos y aprender muchas lecciones, de tal manera que pidiera conducirse como una auténtica princesa.
Un día se cansó, y decidió comportarse como lo hacía con sus “progenitores” anteriores. Se ensució, y dejó de obedecer y de acudir a sus clases. Entonces el príncipe la llamó, y le dijo cuánto la amaba y cuánto deseaba que ella fuera una princesa y que viviera para siempre con él, pero que no la iba a obligar a estar allí. Le explicó que, si así lo deseaba, podía regresar a su vida anterior con sus antiguos “padres” y volver a pedir limosna. Al analizar detenidamente todos los privilegios de los que gozaba ahora, Kammala decidió permanecer en el palacio y poner todo de su parte.
A través de los años, he visto muchas personas que conocen a Cristo y tienen el privilegio de ser llamadas hijas de Dios, pero que, al pasar el tiempo, sienten difícil el cambio de vida, empiezan a ver defectos en la iglesia, en los dirigentes, etc., y deciden volver al lugar donde estaban antes, sin pensar que no hay otro lugar mejor que estar al lado de Cristo Jesús.
Señor, a veces el enemigo me ataca por medio del desánimo, pero hoy te pido que me ayudes a perseverar hasta el fin. Que nada ni nadie me aparte de ti.

Laura Ochoa de Díaz