• Día de énfasis espiritual MM 2014

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Misericordia y fidelidad

“Porque engrandeció su constante amor hacia nosotros. La fidelidad del Señor es para siempre. ¡Alabad al Señor!” (Salmo 117:2).

 

De acuerdo al diccionario en línea www.elmundo.es, el significado de engrandecer es: “Aumentar, hacer grande o más grande una cosa”.  Por lo tanto, ¿qué nos dice el versículo de hoy?  Que Dios no solamente nos da su misericordia sino que la aumenta.  Pero, ¿qué es misericordia? 

Pues, de acuerdo al mismo diccionario, misericordia significa: “Atributo divino por el que se perdonan y remedian los pecados y sufrimientos de sus criaturas”.

En el carácter de Dios encontramos una característica muy interesante y maravillosa.  La de perdonar, además de remediar nuestros pecados y sufrimientos. 

Una cosa más encontramos en este versículo que nos lleva a buscar su misericordia, y es que ¡“la fidelidad de Jehová es para siempre”! Esto es que, siempre que vengamos a Cristo con nuestras penas o aflicciones, siempre que nos arrepintamos de nuestros pecados y los confesemos a Él, podemos gozar en paz de las bendiciones y promesas de Dios. 

Dios nos bendice siempre, aún cuando estamos sufriendo o en pecado, es simplemente que cuando no estamos con nuestros ojos y confianzas fijas en Él no podemos ver que está ahí a nuestro lado, fielmente dándonos su misericordia engrandecida.

Dios, siendo un Padre Amante, no sólo nos bendice con vida, salud y cosas materiales, sino que su fidelidad llega a proveernos de todo cuanto necesitamos, en el momento en que lo necesitamos.  Así lo ha prometido en su Palabra, y Él es fiel para cumplir sus promesas.

Nuestra oración para hoy debiera ser: “Señor, ayúdame a aceptar tu gran misericordia, de tal forma que mis ojos lleguen a ver tu fidelidad manifestada en mi vida”. 

Y entonces podamos cantar cada día las palabras del himno titulado Grande es tu fidelidad:

 “Oh Dios eterno, tu misericordia ni una sombra de duda tendrá;

Tu compasión y bondad nunca fallan y por los siglos el mismo serás”.

 “¡Oh, tu fidelidad! ¡Oh, tu fidelidad! Cada momento la veo en mí.

Nada me falta, pues todo provees. ¡Grande, Señor, es tu fidelidad!”

 

Maggy S. Neyra