• Día de énfasis espiritual MM 2014

Artículos

El ministerio de los ángeles

“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” (Salmo…

LA ESPIRITUALIDAD

Por Gloria Ramírez Licenciada en Teología La espiritualidad es una dimensión dentro de la personalidad femenina…

PLATAFORMA CONTRA LA VIOLENCIA

En este lugar podéis encontrar la documentación que hasta el momento se ha editado con ralación a…

Actualidad

Confía en Dios y no en el hombre

“Mejor es confiar en Jehová. Que confiar en el hombre”

(Salmo 118:8).

 

En el diccionario de la Real Academia Española en línea, podemos encontrar el significado de confiar:

Confiar: Poner una persona o cosa al cuidado de alguien. Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa.          

En el mundo en que vivimos, esta palabra cobra mucho significado porque tenemos que confiar en las personas que nos rodean.

Por ejemplo: confiamos en el médico cuando nos sentimos mal y nos manda hacer algún examen; aunque en algunas ocasiones ha habido equivocaciones fatales. También cuando por alguna razón tenemos que dejar a los niños al cuidado de alguien, mientras hacemos alguna diligencia; lo hacemos porque confiamos en esa persona.

En algunas ocasiones mientras viajamos en el auto, y mi esposo quiere rebasar un trailer éste  enciende las luces intermitentes, esto para muchos significa que puede pasar; porque no viene otro carro. Muchas veces a mí me ha dado temor pues están nuestras vidas en manos de un extraño que sólo con unas luces nos dice que no hay peligro.

Entonces yo me hago esta pregunta: ¿Por qué confiamos nuestra vida a un extraño y nos cuesta tanto trabajo confiar en el Señor? Cuando a diferencia del camionero, nuestro Dios nos conoce, nos ama y no desea que nada malo nos ocurra.

Elena de White, nos dice: “Tenemos muchos motivos para confiar en Dios y para llevar todas nuestras preocupaciones y ansiedades a Cristo Jesús, de modo que podamos familiarizarnos más con Él.  No debiera ser algo difícil recordar que el Señor Jesús desea que le llevemos todos nuestros problemas y perplejidades.  Presénteselos al Señor en oración, y luego deje sus perplejidades y cargas. ¡Cuánto más felices seríamos si hiciéramos esto!  Ud. puede dirigirse a Él como un niño se acerca a sus padres, diciendo: “Señor, he cargado con mi yo por largo tiempo como si pudiera salvarme a mí misma.  Mis cargas son demasiado pesadas para seguir llevándolas.  Tú puedes hacerlo por mí”. Y creanlo; ¡Dios las tomará!.

Cuando te sientas tentada a desconfiar en el Señor; y solo confiar en el hombre, medita en el pasaje de esta mañana y recuerda que no hay nadie en este mundo que te ame más que quien dio su vida por ti; nuestro Señor Jesús.

 

      Vicky Zamorano de Medrano