• Día de énfasis espiritual MM 2014

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Sabiduría sin nombre

“La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad” (Eclesiastés 7:19).

 

En la sociedad actual un apellido, una marca o una casa, es considerado de gran importancia. Muchos estamos dispuestos a pagar aún lo que no tenemos para demostrar al mundo que poseemos “gusto y conocimiento”, a pesar de que no se trate del producto, sino de la marca.

La Biblia nos demuestra que la sabiduría, a pesar de no tener “nombre”, es mucho más poderosa que cualquier marca que consideremos de importancia. La sabiduría es un don de Dios, la cual se debe cultivar y buscar diligentemente.

En 2 Samuel 20:14-22 encontramos referencia a una mujer sabia sin nombre. Lo que ha quedado para ejemplo no ha sido su nombre sino su sabiduría. A pesar de que la historia es violenta, es también una historia de paz, ya que resultó en la salvación de mucha gente inocente. Una palabra sabia y a su tiempo siempre traerá resultados correctos, a veces de inmediato y otras más tardadas.

En la Biblia muchas mujeres se destacan por su sabiduría. En este relato solamente se destaca el acto. Ella buscó una solución para el problema inminente de destrucción para conservar la paz y al mismo tiempo salvar la vida de muchos. Su valentía fue más allá de enfrentar al supuesto enemigo; ella actuó rápidamente para buscar la solución a una situación adversa.

Dios nos ha llamado para que seamos esa voz sabia en tiempo de dificultad.

Podemos resumir el éxito de la historia a seis elementos necesarios que revelan sabiduría.

1. Motivos no egoístas.

2. Acción en acuerdo con el carácter y la voluntad de Dios.

3. Valentía para tomar una posición.

4. Plan de acción que incluye a otros.

5. Determinación para actuar rápidamente.

6. Cumplir y terminar lo prometido.

Que sea hoy el día que marque una trayectoria de sabiduría en nuestro proceder para ser una bendición para otros. Al igual que la mujer sabia de Abel protejamos y digamos mediante nuestro proceder: “Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel… ¿por qué destruyes la heredad del Eterno?” (2 Samuel 20:19). Defendamos sabiamente nuestro hogar, nuestra familia, nuestra iglesia y nuestra salvación.

Dinorah Rivera