• Día de énfasis espiritual MM 2014

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Esperando la promesa de Dios

 

“El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero”  (1 Tesalonicenses 4:16).

 

Sucedió un mes de octubre.  Mi padre enfermó gravemente, recibí una llamada en la cual mi hermana mayor me informó de la situación.  Estaba internado en Fresnillo, Zacatecas y algo que me preocupaba profundamente era que yo sabía que él no había entregado su vida al Señor.

Así que ese mismo día viajé desde Guadalajara.  Cuando llegué, inmediatamente busqué el hospital y estuve cuidando de mi padre durante cinco días. 

¡Qué dolor tan grande saber que un ser amado irremediablemente morirá!  Tenía seis meses de no verlo, yo quería invitarlo a acudir al Señor, pero ¡que sorpresa! 

Encontré a un hombre transformado, agradecido con Dios por todas sus bondades, animándome a seguir adelante en la vida cristiana. 

Dos pastores fueron a ungirlo al hospital.  Tuvimos una despedida inolvidable, me dijo:  “Hasta pronto, tenemos una cita, me buscan o yo los busco, creo en el perdón de Dios y por su gracia seré salvo”.

Cada día seres humanos dejan de existir y tristemente bajan a la tumba sin una esperanza.

No dejemos de transmitir esa bendita esperanza a todo aquél que podamos alcanzar. Qué maravilloso será que cuando Jesús venga, mi padre se encuentre entre aquellos que esperaron en él.

Recuerda que si perdemos aquí en la tierra, ganaremos allá en el cielo. Se nos ha dado una promesa fiel y segura que gozaremos con nuestros amados.

“La venida del Señor ha sido en todo tiempo la esperanza de sus verdaderos discípulos. La promesa que hizo el Salvador al despedirse en el Monte de los Olivos, de que volvería, iluminó el porvenir para sus discípulos al llenar sus corazones de una alegría y una esperanza que las penas no podían apagar ni las pruebas disminuir” (La esperanza, pág. 68).

Si tú, querida amiga, has perdido a un ser amado, aférrate a las promesas de Dios, recuerda que la muerte no es el fin, solo es un sueño y en aquél día los muertos en Cristo resucitarán primero.

Dios nos promete vida eterna  ¿crees esto?

 

Esther Salcedo de Torres