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EL SEÑOR TE LLAMA A SERVIR

Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y del amor que, para su gloria, le habéis mostrado sirviendo a los santos, como lo seguís haciendo.
Hebreos 6:10.

Todos los seguidores de Cristo reciben una invitación personal para servir en su obra.
Querida hermana, has sido creada para hacer una tarea cuyo significado es eterno. Dios te ha dotado de talentos, dones y recursos, y ahora te brinda la oportunidad de trabajar en su viña. Sin lugar a dudas, él espera lo mejor de ti.
En la Biblia, la palabra ‘llamamiento’ se refiere tanto a la invitación que Cristo nos hace para acercarnos a él, como a la que nos extiende para desempeñar una determinada labor. Dios le dijo a Jeremías: “Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado como profeta de las naciones” (Jer. 1:5). Dios le había asignado una tarea especial: él deseaba que Jeremías fuese un profeta para las naciones. De igual manera, el Señor ha asignado una labor específica para cada una de nosotras.
Sí, ¡Dios tiene una asignación para ti! Tu trabajo, vocación o profesión no es una elección arbitraria. El Señor te dirige hacia el lugar indicado donde puedas maximizar el fruto de tus talentos con el propósito de contribuir a la venida de su reino. Tu despacho, lugar de trabajo u hogar puede ser ese lugar donde puedes llevar a cabo el plan que Dios ha diseñado para ti.
Una vez que respondas al llamamiento a servir, la satisfacción de hacer tu trabajo vendrá como un regalo divino (Ecle. 3:13). Pero esta satisfacción es dada a aquellos que cumplen el plan del Creador, aquellos que trabajan preparando el camino para el retorno de Cristo. Si creemos que el éxito viene expresado en ascensos o aumentos de sueldo, estamos equivocadas. No son tales cosas las que dan propósito a nuestra labor. Nuestros esfuerzos tienen razón de ser porque hemos sido llamadas a contribuir en los planes de Dios.
¿Quieres experimentar verdadera satisfacción en tu hogar o trabajo? ¿Deseas contribuir al plan de Dios para ti y el resto de sus hijos? Entonces, puedes comenzar hoy aceptando su invitación.
Querido Señor, gracias por hacerme copartícipe en el plan de salvación. Hoy dejo a un lado mi voluntad para seguir la tuya. Quiero seguirte hoy y siempre. Úsame hoy en tu servicio y en todo aquello que honre y glorifique tu nombre.

Kerry-Ann Chambers