• Día de énfasis espiritual MM 2014

Artículos

LA ESPIRITUALIDAD

Por Gloria Ramírez Licenciada en Teología La espiritualidad es una dimensión dentro de la personalidad femenina…

PLATAFORMA CONTRA LA VIOLENCIA

En este lugar podéis encontrar la documentación que hasta el momento se ha editado con ralación a…

HABITOS-6.jpg

CAMBIAR HÁBITOS – Laura Quijano. Psicóloga.

CAMBIAR HÁBITOS Laura Quijano. Psicóloga. Uno  de los efectos positivos de la multiculturalidad es hacer evidentes…

Actualidad

Dios proveerá

“Bueno es Jehová a los que en Él esperan, al alma que le busca” (Lamentaciones 3:25).

 

En el segundo año del ministerio compartido con mi esposo en la Sección del Noreste, nos tocó el privilegio de tener una semana de oración en la Iglesia de Maranatha, enclavada entre hermosas montañas. Contentos nos alistamos y partimos el viernes por la tarde rumbo a la sierra.

En la última gasolinera llenamos el tanque del auto y abordamos la serpenteante carretera, rodeada de bellos paisajes naturales, rumbo a Laguna de Sánchez. Después de unas horas de viaje la noche cayó sobre nosotros justamente cuando comenzaba el camino de tierra, donde teníamos que ir con cuidado.

Los minutos se hacían largos y parecía que no avanzábamos. En eso, escuchamos y sentimos un fuerte ruido en la parte delantera del auto. Parecía que algo se estaba rompiendo. El indicador de la gasolina nos marcó que la gasolina se estaba tirando dejando su huella en el camino, y aún nos faltaba mucho para llegar al lugar.

Oramos y decidimos continuar con el viaje, teníamos que llegar, ahí donde nos encontrábamos no había nadie. Mi esposito bajaba de rato en rato para revisar las llantas y otras partes del carro. Así, preocupados seguimos nuestro viaje. Mientras él conducía el vehículo yo continuaba orando todo el tiempo a mi Dios, pidiéndole al Señor que nos hiciera llegar con bien hasta nuestro destino.

Por fin llegamos al rancho “Maranatha” a eso de las 9:00 de la noche. Estacionamos el auto, nos fuimos a saludar a los hermanos y agradecimos al Señor por esta maravillosa experiencia de cuidado. Nos hizo llegar casi sin gasolina y con ese extraño problema mecánico.

Cuando a media semana mi esposo encendió el auto, ¡milagro!, el tanque tenía suficiente gasolina y el ruido aquel ya no se escuchaba. Todos nos alegramos y nuevamente, junto con nuestros queridos hermanos, le agradecimos a Dios por manifestarse una vez más con otro milagro en nuestro favor. Esa fue una semana inspiradora.

Estamos seguros que Él nunca nos abandonará porque es nuestro Padre. Es bueno, muy bueno, ¡pruébalo hoy!

 

Mencia Gemna Brañes Ruiz