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LA BATALLA DE LA FE

Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna… 1 Timoteo 6:12.

La sobrepoblación, el mal uso de los recursos naturales y otros factores negativos están aumentando en forma alarmante la miseria de la raza humana. Solamente la intervención divina podrá evitar que la humanidad llegue a extinguirse totalmente.
Pero el Señor no ha olvidado a sus hijos. Jesús fue a preparar un hogar para cada vencedor. Pronto volverá para terminar con los problemas de este atribulado planeta. Pablo nos insta en el texto de hoy a entrar en la mayor de las batallas y la mejor de todas.
Millones de soldados han empapado la tierra con su sangre derramada en miles de batallas. En muchos lugares del mundo se han levantado monumentos para recordar a los que lucharon hasta la muerte. Con sus hazañas y sacrificios han añadido admirables páginas a la historia. Sin embargo, ninguna de esas batallas puede llamarse la batalla de la fe, pues la Biblia nos dice que la naturaleza de la batalla del cristiano es totalmente diferente a las que el mundo político y social lleva librando desde el comienzo.
La batalla de la fe se pelea con armas de diferente fabricación. Pablo dice que “las armas con que luchamos… tienen el poder divino para derribar fortalezas” (2 Cor. 10:4). También agrega que debemos tomar toda la armadura de Dios para poder resistir. En Efe. 6:13-17, tenemos una lista de las armas que el cristiano debe usar para pelear con éxito la buena batalla de la fe: la verdad, la coraza de justicia, el calzado del evangelio de a paz, el escudo de la fe, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu. Esta es laúnica batalla que puede conquistar la corona de la vida eterna.
En nuestro mundo todo es lucha. No se puede avanzar sin vencer obstáculos. Y, mientras unos luchan por cosas de poco valor, el Señor nos invita a luchar por el gran premio de la vida feliz y para siempre.
El Señor Jesús, que ha vencido, ha prometido ayudarnos a vencer. Con el sacrificio de Cristo en la cruz, el cielo ha hecho todo lo necesario para que lleguemos a ser vencedores.
Acepta hoy todo el poder y la provisión que Dios ha hecho para que puedas vencer. No te desanimes por nada. Pon toda tu fe en él, y el Señor hará.

Soledad Campos de Murillo