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Respuesta inmediata

“Si algo pidieres en mi nombre yo lo haré”  (Juan 14:14).

 

Esta es una hermosa promesa que Dios nos ha dado, por la cual podemos estar seguros que Él atiende hasta las más pequeñas suplicas de sus hijos. “Y esta es la esperanza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye” (1 Juan 5:14).

Estos versículos me hacen recordar una de tantas ocasiones que Dios ha contestado nuestras oraciones. Deseo compartir con ustedes una experiencia en donde Dios, de una forma inmediata, cumplió su promesa.

Fue un verano que pasamos en casa de mis padres. Ellos vivían en un lugar cercano al mar y los paseos a la playa nos encantaban. Mi familia y yo no hemos olvidado lo que nos sucedió en uno de esos paseos.

Habíamos ido con dos de mis hermanos y sus familias, en total 18 personas. Todo ese día nos habíamos divertido y cuando decidimos regresar, estaba ya casi para ponerse el sol y empezamos a recoger todas nuestras pertenencias para subirlas a los vehículos. Cuando ya estábamos todos listos,  mi hermano dijo: “¿saben?, no encuentro mis llaves del carro y estamos en problemas, se salieron del bolsillo del short y veo difícil encontrarlas, la marea ya esta subiendo y pronto las olas cubrirán la parte donde las pude haber tirado”.

Al escucharlo, mi esposo tuvo una idea y dijo: “tenemos que orar para que Dios nos ayude a encontrarlas”. Y así lo hicimos, nos tomamos de la mano todos, formando una cadena y cuando terminamos de orar, mi esposo volvió a decir: “no nos soltemos, así como estamos tomados de la mano, vamos a colocarnos en forma horizontal cubriendo todo el área y caminaremos hacia el frente buscando cada uno en línea recta”. Recuerdo que todos estuvimos de acuerdo, hasta los niños empezaron a buscarlas con diligencia y a los pocos metros de estar buscando, mi esposo las encontró. Todos sentimos que fue Dios quien nos ayudó poniendo en la mente de mi esposo la estrategia de la búsqueda, porque después de eso pudimos reflexionar que era sumamente difícil encontrarlas sin su ayuda.

Amigas, quiero animarlas a llevar a Jesús nuestros problemas. Aunque no siempre nos contesta de la misma manera, Él está allí para apoyarnos.

 

Carmen Barbeitia