Por María Isabel Gómez Hernández
Licenciada en Psicología

Pocas personas están realmente satisfechas con su sexo. Hay hombres que querrían ser mujeres, y muchas mujeres piensan que si fueran hombres, su vida cambiaría notablemente. El mundo es de los hombres, aunque las mujeres sostengamos la mitad del firmamento.

A lo largo de la historia el papel de la mujer ha sido restringido a un ámbito muy reducido, muchas veces no ha sabido verdaderamente cuál era su papel, se ha sentido inadecuada, inadaptada, vacía, pero salir de este estado y romper los viejos moldes ha supuesto renunciar a lo más precioso de la mujer, su feminidad, su forma de ser, de pensar, de sentir. La mujer que intenta medirse con los hombres pronto se dará cuenta de que la masculinidad no tiene que ser el modelo único de la humanidad. Varón y hembra los creó Dios. Las vidas de los hombres y mujeres tienen que ser paralelas, como formas igualmente cálidas y valiosas del ser humano.

mm_psicologiaEl ser mujer es toda una emocionante experiencia, capacitada para sentir cosas propias a las que no tienen acceso los hombres.

Voy a presentaros una serie de pensamientos que he encontrado en el libro «La alegría de ser mujer» de Karen Katafiasz, con la intención de que os sean útiles en el gran privilegio que nos ha sido otorgado, el de ser mujer, privilegio que hay que llegar con alegría por el placer de serlo.

  • Siéntete orgullosa y regocíjate por tu feminidad.
  • Las mujeres que te precedieron en tu familia, han dejado una herencia de fortaleza, humor, amor, resistencia; únete al espíritu de ellas.
  • Eres una representación de lo sagrado, una imagen exquisita de Dios, que nos da la vida, nos nutre y nos mantiene constantemente.
  • Las mujeres en todas las edades, se han encargado de cultivar la tierra, recolectar, cocinar, buscar agua para lavar, han sido constructoras, artesanas, enfermeras, maestras, esposas, además de portadoras de la vida. Únete a ellas y reconoce tus raíces en ellas.
  • Es hermoso experimentar la vida en un cuerpo femenino. Ni siquiera necesitas utilizar todas las capacidades de tu cuerpo para quedar maravillada y agradecida por tus posibilidades.
  • Pronuncia con orgullo la palabra ?mujer?. Alégrate de tu unión profunda con los ritmos del universo. Tus ciclos menstruales forman parte del cosmos y son tan maravillosos como las mareas o las fases de la luna.
  • Siente la capacidad de dar vida en todos los aspectos de tu existencia. Conscientemente, «da a luz» a simplemente da luz a tu familia, amistades, trabajo…
  • Piensa que tu manera de realización humana es tan válida y significativa como la del hombre. Las mujeres no son subespecies de la raza humana, no son meras ayudantes en el club de los hombres.
  • Apoya y anima a las mujeres (incluida tú misma) que intentan probar sus capacidades en roles no tradicionales. Aplaude a las mujeres que trazan nuevas caminos.
  • Piensa que puedes hacer un pastel y también llevar un negocio; llevar un cochecito de niño y también luchar por la justicia. Esto significa que vas a trabajar mucho más, aunque puedes pedir ayuda.
  • Disfruta de tus habilidades. Cuando haces algo bien, no lo haces «como un hombre», ni «suficientemente bien para una mujer». Lo has hecho como mujer y lo has hecho tú.
  • Aprecia la belleza y el arte de la habilidad femenina. Los bordados, las labores de punto, encajes, costura, son valiosísimas expresiones de creatividad y talento.
  • Haciendo las cosas conscientemente, puedes transformar tus tareas cotidianas en algo sagrado. Un trabajo casero se transforma en un ritual trascendente creando un lugar cálido, de acogida y de paz para ti y los tuyos.
  • Tu manera de dirigir una empresa puede que sea diferente de la que observas en los hombres. Esto no significa que estés equivocada. Simplemente tú tienes otro sentido. Procura adaptar lo mejor de ambos estilos.
  • Experimenta la común humanidad que compartes con los hombres. Disfruta de las diferencias y de las semejanzas que cada uno aporta a las relaciones.
  • Cuando un hombre te rinda cortesía, agradéceselo como el acto de bondad de un ser humano hacia otro. Tú puedes hacer lo mismo, sujetar la puerta, ceder el paso a un hombre o a otra mujer indistintamente.
  • Es bueno que quieras ser atractiva. Pero siempre es mejor cuando lo haces de una manera natural, sin que quede desfigurada tu propia identidad. Intenta mejorar tu imagen, pero partiendo de la aceptación hacia ti misma.
  • Tu habilidad para relacionarte, crear amistades, valorar la vida, es un don. Ejercítalo en todo momento.
  • Posees una fuerza interior que es plena expresión de tu feminidad. Recurre a ella, cuenta con ella.
  • Aprecia tu conocimiento intuitivo. Se trata de la sabiduría emocional funcionando al unísono con la agudeza lógica.
  • Cuando te sientas degradada, reducida o rechazada, afirma tu dignidad con convicción. Es posible hacerlo sin degradar a los demás.
  • No permitas que te exploten, te opriman o te traten como a un ser inferior, como un objeto o un adorno. Siéntete solidaria con las mujeres que son tratadas así, y haz cuanto esté a tu alcance para cambiar la situación.
  • No tienes por qué esperar al Príncipe Azul, o a cualquier otro que te cuide y disponga de tu vida. Tú puedes tomar decisiones, asumir iniciativas y responsabilidades, forjar tu experiencia por ti misma.
  • Apréciate y cuídate a ti misma, así serás capaz de apreciar y cuidar a los demás. Tu amor se derramará más fácilmente sobre ellos cuando empieces por amarte a ti misma.
  • Acéptate a ti misma plenamente, en cada parte de tu cuerpo, de tu mente, de tu espíritu. Siéntete a gusto, tienes derecho a un lugar en el universo.
  • Acepta y experimenta la gracia de ir envejeciendo. La madurez y la sabiduría tienen su encanto.
  • Ser mujer significa ser transmisora, sustentadora, protectora, transformadora de la vida.