Un año más estamos ante la segunda fecha especial del año del Ministerio de la Mujer, en esta ocasión el DÍA DE ÉNFASIS, una jornada especial en la que el objetivo es conceder un acento especial a la labor que este ministerio ejerce en la iglesia.

Reflexionaremos en esta ocasión en un tema que tiene mucho que ver con nuestra misión como cristianas y como discípulas de Cristo: «Nuestro testimonio: EL DELEITE DE DIOS». Conocemos perfectamente lo que significa explicar nuestra propia experiencia a otras mujeres: Podemos llorar juntas, orar juntas, mostrarnos empáticas ante el dolor y en última instancia, eso nos cambia: nunca volvemos a ser las mismas. Los testimonios pueden ser reconfortantes y cambiar verdaderamente nuestra vida.

Cuando damos nuestro testimonio, estamos explicando lo que sucedió cuando Dios apareció en nuestra vida. Estamos compartiendo nuestra fe al decir quiénes éramos y quiénes somos hoy.

Esperamos que en este día especial meditemos en la importancia de nuestro testimonio, el que habla de nuestro encuentro con Jesús y del milagro que obró en cada una de nosotras, un testimonio que, sin duda, resulta un deleite para Dios.