ALIMENTACIÓN EN EL EMBARAZO

Por Sara Martínez Mínguez
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

Introducción
El embarazo es una etapa muy especial en la vida de las mujeres. En el embarazo la mujer tiene la responsabilidad de llevar una nueva vida en su ser que va a depender de ella, y la manera en que la mujer actúe influirá en esa nueva vida.

dv1947005El embarazo conlleva cambios fisiológicos. Por ello, la alimentación es esencial para su buen desarrollo, es más, la alimentación puede impedir algunos problemas como por ejemplo partos prematuros o problemas en el desarrollo del feto.

Los objetivos nutricionales durante el embarazo son:

  • Cubrir las necesidades nutritivas de la mujer.
  • Satisfacer las exigencias nutritivas debido al crecimiento del feto.
  • Preparar el organismo materno para afrontar el parto.
  • Promover la futura lactancia.

El aumento de peso
Durante el embarazo, además del feto, se crean nuevas estructuras como son la placenta, el líquido amniótico, más sangre y líquido, un aumento del útero, un mayor espesor graso y un aumento de las mamas. Por tanto, el aumento de peso que se experimenta en el embarazo no es únicamente debido al crecimiento del feto, sino también a todas estas estructuras. Por ejemplo, si se aumentan 12 kg en el embarazo, este peso se reparte de la siguiente forma:

Feto: 3400 gramos
Placenta: 650 gramos
Líquido amniótico: 800 gramos
Útero: 970 gramos
Glándulas mamarias: 405 gramos
Sangre materna: 1205 gramos
Líquido extra e intracelular: 1680 gramos
Aumento de la masa grasa: 3345 gramos

Se estima que durante el embarazo se engorda entre 9 a 18 kg, aunque depende de la constitución de la mujer. No todas las mujeres deben aumentar el mismo peso, por ejemplo las mujeres más gruesas casi no engordan. Este aumento de peso se distribuye a lo largo de los 9 meses de la siguiente forma:

  • De 1,5 a 2 kg durante el primer trimestre.
  • Aproximadamente 3,5 kg durante el segundo trimestre.
  • Aproximadamente 4 kg durante el tercer trimestre.

En el primer trimestre de embarazo el cuerpo se prepara y se acumula una gran cantidad de grasa. Este acúmulo de grasa es muy importante porque esa grasa será utilizada posteriormente en procesos anabólicos, es decir, para la creación de los tejidos mencionados anteriormente (placenta, líquido amniótico, sangre, etc), en el tercer trimestre, que es cuando se produce un crecimiento del feto más acelerado, y en la lactancia, ya que con la reserva grasa que se acumula en el primer trimestre de gestación se fabrica la leche.

Es conveniente que el peso no aumente mucho en el primer trimestre porque, al acumularse esencialmente grasa, si se produce un aumento excesivo habría que controlar posteriormente el peso. En general, las mujeres más delgadas tienden a engordar más que las demás en este período porque no tienen muchas reservas grasas. En principio, una mujer con sobrepeso u obesidad no debería engordar apenas en estos tres primeros meses.

También se produce un estado de hiperinsulinismo, que conlleva a situaciones de hipoglucemia (bajos niveles de glucosa en sangre). Por esta razón es importante repartir muy bien las comidas a lo largo del día y evitar largos períodos de tiempo sin tomar alimentos. Especialmente se tiene que tomar un desayuno completo, porque durante la noche se ha estado muchas horas en ayuno.

En el segundo y tercer trimestres se produce el crecimiento de todas las estructuras y tejidos que ya se han mencionado. Es en el tercer trimestre cuando se gana más peso, debido a que en ese momento el feto aumenta rápidamente de tamaño.

También es importante llegar al parto en un buen estado nutricional. Una mujer que esté fuerte y bien nutrida puede evitar mejor las posibles complicaciones que puedan darse en el parto.

Complicaciones gravídicas relacionadas con la dieta
pha107000014Durante el embarazo se pueden dar una serie de complicaciones que se relacionan con la alimentación:

  • Vómito: El vómito ocurre frecuentemente en el primer trimestre del embarazo. Puede ser provocado al consumo de alimentos que anteriormente se consumían normalmente. La ingestión de la grasa o de líquidos junto con las comidas pueden también provocar el vómito. Si es muy persistente debe consultarse a un especialista porque puede comprometer el estado nutricional de la embarazada.
  • Anemia: Durante el embarazo aumenta el volumen total de sangre. Sin embargo, el número de eritrocitos (glóbulos rojos) aumenta muy poco por lo que se produce hemodilución. Sin embargo esta anemia fisiológica no es grave y desaparece al finalizar el embarazo. No obstante, puede producirse una verdadera anemia ocasionada por una deficiencia en hierro. En general las mujeres en edad fértil tienen pocas reservas de hierro, y estas carencias se agudizan durante el embarazo. A partir del segundo trimestre se recomienda un suplemento de este mineral así como una alimentación que proporcione las cantidades necesarias. Puede producirse también anemia megaloblástica por deficiencia en ácido fólico. Numerosos estudios indican que las necesidades de ácido fólico aumentan considerablemente durante el embarazo. Actualmente se suplementa en ácido fólico incluso antes del embarazo como factor de protección contra la espina bífida en el recién nacido.
  • Hipertensión inducida por el embarazo: Es un síndrome que se caracteriza por la aparición de hipertensión, albuminuria y aumento rápido de peso por enema. Suele ocurrir en el tercer trimestre y afecta sólo al 7 u 8% de la población, sobre todo a mujeres jóvenes, primíparas (primerizas) o de bajo nivel socioeconómico. Parece que se presenta con más frecuencia en embarazadas con dietas insuficientes, especialmente bajas en proteínas.
  • Diabetes: Las embarazadas con diabetes requieren un cuidado especial dado que la morbilidad y mortalidad fetales son significativamente superiores que en embarazadas no diabéticas. Debe controlarse la dieta y vigilar frecuentemente los niveles de glucosa e insulina. En general, los niños que nacen de mujeres diabéticas son de mayor tamaño y tienden a la hiperglucemia (altos niveles de glucosa en sangre) poco después del nacimiento. La diabetes puede producirse sólo durante el embarazo (diabetes gestacional) y resolverse después del parto. La diabetes gestacional afecta del 5 al 10% de todos los embarazos y no alcanza niveles tan altos de hiperglucemia, pero el riesgo de prematuridad y de mortalidad es más elevado. Las mujeres que han padecido diabetes gestacional tienen también más riesgo de desarrollar diabetes en etapas posteriores de su vida.
  • Estreñimiento: Durante el embarazo la hormona progesterona hace que el tono muscular disminuya para que el vientre pueda estirarse. Por otro lado, las digestiones van más lentas. El vaciado del estómago después de una comida se hace más lento y también se reduce el peristaltismo intestinal (movimiento del intestino). Esto se traduce en estreñimiento que se puede aliviar si se consume una adecuada cantidad de fibra.

Recomendaciones nutricionales
Después de todo lo visto, el embarazo tiene ciertas necesidades nutricionales específicas que deben ser cubiertas:

  • Energía: A parte de las necesidades energéticas normales de la madre, durante el embarazo se debe aportar una cantidad de energía extra. En general, se recomienda suplementar 300 calorías al día extras a partir del segundo trimestre, o 200 calorías al día extras durante todo el embarazo. Aunque esto depende del peso al comienzo del embarazo.
  • Ácido fólico: Es muy importante para el desarrollo del feto. Está relacionado con la pigmentación de la piel, de modo que estar muy bronceado reduce los niveles de ácido fólico. En el embarazo se recomienda que se ingieran 400 microgramos al día. Esta cantidad la podemos encontrar en:
400 microgramos de ácido fólico
64 gramos de judía mungo (soja verde)
64 gramos de judía azuki
72 gramos de garbanzos
92 gramos de lentejas
206 gramos de espinacas
  • Fibra: Debido a que en el embarazo se ve afectado el peristaltismo intestinal, hay que consumir fibras vegetales. Algunos alimentos ricos en fibra son: cereales integrales, pan integral, pastas integrales, salvado de trigo, arroz integral, legumbres, frutas (sobre todo con piel), frutas secas, hortalizas, verduras y frutos secos.
  • Calcio: Es en el tercer trimestre cuando hay más necesidad de calcio, ya que el feto lo requiere, y también en la lactancia. No es imprescindible la suplementación pero hay que tomar alimentos ricos en calcio. La cantidad recomendada durante el embarazo es de 1200 miligramos al día. Se pueden combinar las siguientes raciones de alimentos, cada una de las cuales tiene 240 miligramos de calcio, hasta llegar a los 1200 miligramos requeridos (240 miligramos es la quinta parte de 1200 miligramos):
240 miligramos de calcio
1 vaso de leche de vaca
1 vaso de leche de soja enriquecida en calcio
1 yogur desnatado
25g sésamo
85g soja en grano
100g almendras
100g judías secas
115g berros
160g acelgas
230g tofu
240g pan integral
350g queso fresco
  • Hierro: Si la mujer llega al embarazo con pocas reservas de hierro se puede producir una anemia fisiológica y habría que tomar suplementos. Sin embargo, si la mujer está en un estado nutricional adecuado, las necesidades normales en el embarazo serían de 30 miligramos. Algunos alimentos ricos en hierro son: melaza negra o miel de caña, soja, sésamo, lentejas, germen de trigo, etc. El principal problema del hierro es que se absorbe con dificultad, pero para favorecer su absorción hay que acompañar los alimentos ricos en calcio con alimentos ricos en vitamina C (kiwi, naranja, fresa, grosella, limón, patata, etc).

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