“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3: 16).

 

Muchas veces me pongo a pensar en el amor y el perdón de Cristo hacia nosotros. Un viernes de tarde mientras reflexionaba, me sentí tan agradecida con Dios por el don de su amor que lo expresé en la siguiente poesía.

 

Gracias Dios por tu amor,

que concedes a todo pecador,

tu lluvia cae sobre justos

y también sobre injustos.

 

Tu amor por nosotros

es más alto que el cielo

y más profundo que los océanos

y jamás nos has rechazado.

 

Si pecamos y nos arrepentimos,

tu amor nos acoge y perdona.

porque en ti no hay rencor

y deseas tener mi vida.

 

Me das consuelo,

cuando lloro

en las oscuras noches al estar sola

pues eres mi Consolador.

 

Cuando pienso en lo grande que es el amor de Dios por nosotros, puedo llegar a sentir que no lo merecemos por ser pecadores, pero existe la gracia de Dios y por ella se nos brinda gratuitamente. Recordemos siempre que en Él tenemos el más grande consuelo.

 

Betsabé Cavazos Ramírez