Decisiones espirituales

“Edificaos en la fe, orando en el Espíritu Santo” (Judas 20).

 

Hace tiempo alguien me dijo: “Esa persona no te conviene, no profesa tu misma creencia y tendrás problemas”.

En un principio pensé, “Está equivocada”, y decidí continuar con esa relación aunque no tuviéramos las mismas creencias: pero al poco tiempo, sus ideas comenzaron a chocar con las mías. Me invitaba a convivir en fiestas y con amigos, con los cuales tampoco concordaba y no me sentía bien en ese ambiente, me di cuenta que eso no era edificante.

Entonces fue cuando en oración, pedí al Señor que me iluminara para tomar una decisión importante pues quería hacer su voluntad y Dios me indicó que debía dejarlo y edificar mi fe en Cristo Jesús.

Así fue, decidí alejarme y nuevamente oré y di gracias a Dios por ello, pero ahora  le pedí que iluminara mi camino con el Espíritu Santo, para que no permitiera que me desviara de lo que es correcto.

Dios respondió mi oración. Puso en mi camino a la persona  ideal, quien comparte la misma fe y juntos la edificamos. Nuestras decisiones son espirituales y siempre buscamos la aprobación divina mediante la oración.

Cuando medito en mi condición actual pienso en lo que hubiera sido de mí si no hubiera escuchado lo que aquella persona me dijo en esa ocasión y más aún si no hubiera atendido el consejo inspirado en su Palabra: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” 2a de Corintios 6:14.

¡Hubiera tomado el camino incorrecto! No puedo imaginar qué sería de mi vida de haber tomado la decisión equivocada.

“A cada joven se le da un tiempo de prueba para que forme un carácter para la vida futura e inmortal.  Serán momentos preciosos y áureos si los aprovecháis de acuerdo con la luz que Dios permite que brille sobre vosotros desde su trono…” (Youth’s Instructor, 3-8-1899).

Amiga mía te exhorto a reafirmar tu fe con oración, para que Dios derrame su Espíritu Santo en tus decisiones y te fortalezcas en sus enseñanzas, las cuales se encuentran plasmadas en su Palabra, y cuando vengan a ti las pruebas puedas oír la voz de Dios, que quiere guiarte por el camino correcto.

 

Guadalupe González de Martínez