Por María Isabel Gómez Hernández
Licenciada en Psicología

En esta última parte de nuestro ciclo sobre el estrés y la mujer, me gustaría plantear algunas soluciones para controlar el estrés. Esta es la parte más importante y tal vez la más difícil, y en donde he encontrado menos respuestas a mis preguntas. Si sabemos qué nos produce el estrés, tendremos sólo la mitad del camino recorrido.

En la revista ADVENTUS, leí un artículo titulado «La salud de la mujer, objetivo prioritario de la Organización Mundial de la Salud.» Fue para mí bastante motivador comprobar que desde organismos tan importantes como la OMS, se potencia cada día más, la labor y papel fundamental de la mujer. Allí se reflejaba cómo la mejor forma de mejorar la salud familiar era mejorando la salud femenina, ya que la mujer dentro del hogar es una pieza fundamental.

La primera conclusión es que debemos reducir el estrés de nuestra vida. Es un derecho que debemos ejercer por nuestra responsabilidad dentro de la familia. Lo primero que os aconsejaría es que os cuidéis y a continuación una serie de recomendaciones que a mí me van bien y espero sean de alguna utilidad:

  • Acéptate tal como eres: tú no puedes ser perfecta, acepta tu realidad, no tu ideal.200163682-003
  • No vivas culpabilizada: no sirve de nada hacerse reproches de cosas ya pasadas.
  • Date los permisos tú misma: no esperes a sentir que no puedes más para empezar a cuidarte, échate una siesta, toma un baño relajante, lee, escribe algún artículo (para este portal, por ejemplo), escucha música, pasea o cómprate de vez en cuando esa blusa que tanto te gusta.
  • Cuida tu salud: lleva una dieta sana y equilibrada, haz gimnasia o simplemente camina todos los días, a buen ritmo, por lugares tranquilos.
  • Organiza tu tiempo: tal vez estarás pensando que no tienes tiempo para realizar toda esta serie de cosas. Sin embargo llegarás a sorprenderte al comprobar la cantidad de cosas que puedes llegar a hacer si cada día te programas las actividades necesarias.
  • Busca tu nivel de realización: Todas necesitamos sentirnos útiles y demostrar que somos capaces de realizar tareas diferentes a las rutinarias. Busca una actividad con la que te sientas a gusto y que sirva para realizar como persona: amplía estudios (informática, mecanografía, idiomas, coste y confección, dietética, naturismo, música, etc.) organiza reuniones con otras amigas en las que podáis discutir temas de interés y constructivos, etc.
  • Busca momentos para hacer ejercicios de relajación: si te encuentras muy cansada, nerviosa o no puedes dormir, sigue algún método de relajación. Esta es una actividad que puedes realizar en cualquier momento sin tener que esperar a sentirte cansada.
  • Aprende a controlar las situaciones estresantes: fiestas familiares, invitados, problemas familiares, preocupaciones por los hijos, ajustes económicos. Casi todo se soluciona en la vida.
  • Pensamientos Positivos Permanentes: espera siempre lo mejor. Aunque las cosas no resulten como te gustaría, al menos no estarás en tensión antes de que ocurran.

Estamos inmersos en una sociedad que gira rápidamente, con multitud de actividades y parámetros de vida que, a veces, no son muy lógicos y naturales. Ahora más que nunca necesitamos controlar nuestro estrés, si bien es cierto que en una cierta medida y en períodos cortos sea necesario para ayudarnos a conseguir aquello que nos propongamos. Hay que aprender a vivir para disfrutar realmente de la vida y hacérsela más grata a aquellos que nos rodean.