EL ESTRÉS Y LA MUJER – Parte II

Por María Isabel Gómez Hernández
Licenciada en Psicología

¿Qué situaciones pueden desencadenar el estrés?

mm_psicologia_03_1Ya sea por las características propias, tanto físicas, como psíquicas, como por condicionantes sociales, la verdad es que se han creado unos estereotipos que nos obligan a reaccionar de determinada manera. Llega a ser casi un tabú el hecho de que:

  • Las niñas son más dóciles, menos agresivas, más sociables, más emotivas.
  • Las mujeres somos más maternales, tenemos menos confianza en nosotras mismas, somos más dóciles y delicadas.

Con toda esta serie de condicionantes voy a comentaros algunas situaciones estresantes:

1. El temor al fracaso. En la necesidad de realizarse que toda mujer debería tener, sentimos no estar a la altura de las circunstancias, inseguras en el mundo competitivo de los hombres. Sentimos preocupación por la opinión de los demás, decepción personal, vergüenza. ¡Cómo vamos a tomar la iniciativa en la conversación habiendo hombres más preparados!

2. El matrimonio. Aunque parezca mentira, el matrimonio puede crear un grupo especial de estrés. ¡Cuántas no os habéis sentido confusas, abrumadas por todas las responsabilidades de la vida matrimonial! Al principio por inexperiencia, y al final para evitar la rutina y monotonía. La convivencia es difícil a lo largo de toda una vida, y si deseas que tu matrimonio no fracase, tendrás que utilizar todas las energías y estrategias posibles. Si bien es cierto que el matrimonio es cosa de dos, no sé por qué siempre somos las mujeres las más preocupadas en ello.

mm_psicologia_03_2Tal vez, y debido a actitudes sexistas o estereotipadas tendremos que luchar por no acabar siendo ?cenicientas?, ?regañonas?, ?indefensas?, o con el temor constante de ser abandonadas. Y qué diremos de las discusiones y peleas que ocasionalmente ?alegran? nuestra relación, pero que menoscaban nuestra capacidad de resistencia.

3. La maternidad. No me cabe la menor duda de que tenemos un gran privilegio de participar en la creación, en dar vida, amor, afecto, y que por estas compensaciones, vale la pena tener jornadas laborales de veinticuatro horas, durante siete días a la semana, sin vacaciones, y sin salario mínimo ni jubilación. A todo esto hay que añadir que algunas de vosotras, como es mi caso, trabajamos algunas horas fuera del hogar. En todas las discusiones que sobre este tema se realizan, siempre se compara la vida que llevamos actualmente con la de nuestras abuelas. ¡Aquello sí que era trabajar! Con ocho o más hijos, sin electrodomésticos y teniendo que ir a lavar al río, en muchos casos por no haber agua corriente en las casas. Sin embargo ha aumentado la depresión y la ansiedad del ama de casa en estas últimas décadas. Es cierto que la mujer tiene hoy muchas ayudas en casa, pero todavía queda mucho por hacer: cocinar, quitar el polvo, planchar (actualmente se lava y plancha más que en los años 40), pasar la aspiradora, limpiar ventanas, sanitarios, armarios, administrar el dinero, decidir menús sanos y equilibrados, comprar, preocuparse por la educación de los hijos, jugar con ellos… Trabajos que ya existían antes y que además se acumulan con otros que el mundo moderno impone.

Se necesita de nosotras una dedicación constante, si queremos que nuestros hijos lleguen a ser buenos cristianos y personas de provecho. Ellos necesitan cada vez más, una preparación para la vida en todos los aspectos, espirituales, físicos y mentales. Es un privilegio para nosotras, pero cuántos desvelos… Toda una tarea que a veces nos puede desbordar.

Todo esto se complica si, además, nos incorporamos al mundo laboral fuera de casa, pues se espera de nosotras que cumplamos nuestros roles tradicionales además de nuestras obligaciones laborales. Trabajo doble, estrés doble.

mm_psicologia_03_3Por último, he encontrado una serie de situaciones, (me imagino que la lista podría ser mucho más larga), que pueden producir estrés en la mujer, principalmente:

-Recibir invitados: Esto supone un trabajo doble, y si además la visita es importante, puede ser preocupante. ¡Tendré suficiente, les gustará, sabré servir la mesa…!

-Los «debería»: Muchas veces se acrecienta nuestro sentimiento de culpa cuando al finalizar el día nos cargamos de «debería…», de todas las cosas que tendríamos que haber hecho y que no hemos podido hacer. El intento de ser una perfecta esposa, madre, trabajadora y amiga al mismo tiempo, puede suponer una carga extra de estrés.

-Conducir, y sobre todo si no tenemos mucho hábito de hacerlo.

-Los acontecimientos de la vida: Aquí incluyo cosas que ocurren esporádicamente en nuestra vida, y que por su importancia conllevan estrés. Tal puede ser el caso de la muerte de un ser querido, un divorcio, una enfermedad grave. Otros no son tan trascendentes como trasladarse de casa, cambiar de trabajo, tener un hijo. También podríamos incluir otros más cotidianos como pueden ser problemas económicos, discusiones con la pareja, marcha del hogar de un hijo, problemas familiares y, en fin, toda una serie de responsabilidades que están ahí, y que no podéis eludir de ninguna manera.

Join the discussion 4 Comentarios

  • elizabeth dice:

    holas estube lellendo el foro la verdad necesito que me aconsejen llevo 7 meses tratando de tener uin bebe y he tratado de evitar pensar en eso pero me cuesta estoy con una angustia terrible me pregunto porque otras quedan embaraza a la 1era y yo llevo 7 meses y aun no puedo aconsejenme nose que hacer no quiero ir al doctor a hacerme el exmen ya que me da miesdo recibir una mala noticia sufro con la idea de no poder consebir me tiene con mucha pena esta situacion.

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