El ministerio de los ángeles

“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” (Salmo 91:11).

 

Recuerdo que cuando era muy chiquita, mi mamá me enseñó que desde que nací, Dios me había dado un ángel para cuidar de mi en todo momento, era emocionante imaginarlo. La iglesia reforzó esta creencia. Hay muchas historias en la Biblia mostrándonos el gran ministerio de los ángeles. Podemos mencionar el caso de Lot en Sodoma y Gomorra, Daniel en el foso de los leones, la liberación de Pedro y Juan en la cárcel, el ángel que fortaleció a Jesús en el Getsemaní, el ángel que quitó la piedra del sepulcro de Jesús y que anunció la resurrección de Cristo, y muchas historias más que nos conmueven. Actualmente el ministerio de los ángeles sigue y ellos luchan constantemente contra los ángeles malignos por nuestra vida.

“Los ángeles de Dios, que son millares de millares y millones de millones tienen la misión de atender a los que han de ser herederos de la salvación. Nos guardan del mal y repelen las fuerzas de las tinieblas que procuran destruirnos. ¿No tenemos motivos de continuo agradecimiento, aun cuando haya aparentes dificultades en nuestro camino?”. (Ministerio de Curación pág. 196)

Agradezcamos diariamente a Dios por darnos la promesa de su protección por medio de sus ángeles. Hay ángeles que nos cuidan mientras viajamos, mientras dormimos, mientras trabajamos, mientras estudiamos, mientras hacemos ejercicio, y si Dios nos permite vivir en el tiempo del fin antes que Cristo venga, los ángeles nos cuidarán.

“Los centinelas celestiales, fieles a su cometido, siguen vigilando. Por más que un decreto general haya fijado el tiempo en que los observadores de los mandamientos puedan ser muertos, sus enemigos, en algunos casos, se anticiparán al decreto y tratarán  de quitarles la vida antes del tiempo fijado. Pero nadie puede atravesar el cordón de los poderosos guardianes colocados en torno de cada fiel. Algunos son atacados al huir de las ciudades y villas. Pero las espadas levantadas contra ellos se quiebran y caen como si fueran de paja. Otros son defendidos por ángeles en forma de guerreros. (El Conflicto de los Siglos pág. 689).

Te das cuenta que no tenemos por qué temer, es de gran fortaleza confiar en Dios, alabémosle por su cuidado. El secreto es ser fiel a Dios y él no nos desamparará.

Si en algún momento llegas a sentir temor recuerda: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. (Salmos 34:7)

Helenah Corona de Flores

 

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