Por Mª Carmen Gutiérrez Palenque

panEl pan ha sido y es el alimento básico y fundamental de la humanidad. Pensar en la comida es pensar en el pan. El aroma del pan recién cocido, su corteza crujiente y la ligereza de su mida, su tono dorado, ninguna comida está completa si el pan no la acompaña.

Una simple verdura o una ensalada variada y bien aliñada, un trozo de queso, cualquier otro alimento, si no está acompañado por el pan no constituye una comida, mientras que acompañado por éste, podemos disfrutar y realizar un menú delicioso nutritivo y saludable que es de lo que se trata.

Este delicioso alimento, el pan, lo hemos heredado de nuestros antepasados, lo hemos encontrado preparado y hecho y lo hemos consumido y saboreado desde nuestra infancia; pero como todo en la vida tiene un origen y podemos preguntar ¿cuál es el origen del pan?

¿Cómo fue su principio?

Retrocedamos a la lejana época neolítica o edad de piedra y pensemos que estos hombres empiezan a cultivar el trigo y la cebada en lo que hoy conocemos como Irán y Siria y hasta el valle del Nilo.

Seguramente, que estos “granjeros” comienzan usando estos cereales en forma de gachas, moliendo o triturando más bien, estos granos entre dos piedras planas y cociendo el pan en piedras calentadas ala fuego, dándole forma de torta, es decir aplastada y plana, dando así origen al primer pan.

Desde ese momento el pan ha estado unido a la historia y evolución del hombre, ha estado presente en sus guerras, sus conquistas, sus descubrimientos es decir, formando parte de la evolución del hombre en todos los tiempos.

Otro gran descubrimiento fue la fermentación seguramente también por la casualidad; descubrieron que si las gachas se dejaban de un día parpa el otro éstas producían unas burbujas, es decir se fermentaban y si éstas se mezclaban con la masa nueva, hacían que el pan así cocido resultara más esponjoso y agradable al comer.

Fueron los egipcios los que descubrieron, según vemos en algunos de sus murales y jeroglíficos, que debido a las buenas condiciones del río Nilo para el cultivo de cereales, producido por sus crecidas. En la cuarta dinastía, 2700 AC, se elaboraban varios tipos de pan y galletas.

El alimento básico de los egipcios pobres se componía de pan y cebollas, de ahí el dicho famoso de “contigo pan y cebolla”.

Fueron también los egipcios los inventores del primer horno, que eran unas estructuras de arcilla en forma de colmena que tenían dos compartimentos. El inferior donde ponían el fuego y otro sobre éste, donde ponían la masa y lo cerraban para que el pan se cociera.

Con el tiempo lograron elaborar unas cincuenta clases de pan de diversas formas y distintos sabores empleando para ello otros aditivos como: semillas de amapola, sésamo, miel huevos y leche, etc. Se puede decir que fueron los egipcios los que consolidaron las técnicas de la panificación.

Según un historiador francés, los egipcios inventaron la costumbre de colocar un pequeño pan de trigo en el lugar de cada comensal.

Seguimos avanzando en la historia y vamos a Grecia, que debido a las relaciones comerciales con los egipcios lo perfeccionan y fueron los griegos los que en el siglo III AC, hicieron de la panadería un arte inventando nuevas fórmulas utilizadas parpa fiestas, mezclando diversas clases de harinas, añadiendo especias, frutos secos, etc. Y así fueron los griegos los inventores de la pastelería.

Nos vamos a la época romana. Estos mejoran los molinos, las máquinas de amasar y los hornos de tal manera, que aún hoy se denomina “horno romano” al horno de calentamiento directo.

Estos también elaboraban diversas clases de pan empleando la harina blanca y refinada para banquetes y fiestas, siendo así más costosas, por lo tanto, consumido por las gentes pudientes, y el pan más tosco y oscuro para la gente pobre.

El pan en España es introducido por los celtíberos en el siglo III AC por lo que ya se conocía cuando llegaron los romanos a la península.

El pan era la dieta básica, cada ciudadano amasaba su pan y lo llevaban a cocer a los hornos que cobraban unas monedas por este servicio.

Tenemos también citas de autores o pintores como Cervantes, Velázquez, Lope de Vega, Tirso de Molina, que citan en sus escritos y pinturas el pan.

El cristianismo ha utilizado también pan como símbolo; en varios pasajes bíblicos se nombra el pan, y como el más importante se cita en la última cena, cuando Jesús bendice el pan y lo reparte entre sus discípulos, representando al pan como símbolo de su puerto y el vino de su sangre que es partido y derramado en remisión de los pecados de la humanidad.

RECETAS

Pan integral (elaboración casera)
Ingredientes:
Harina integral 800 gr.
Azúcar moreno 50 gr.
350 ml de aguar tibia
Una cucharada sopera de gluten
Dos cucharadas de aceite
Media cucharadita de café, de sal
Dos cucharadas soperas de sésamo
Una cucharada rasa de levadura para pan

Elaboración:
En un recipiente grande donde podamos amasar, pondremos la harina (si es ecológica mejor) y a continuación añadiremos el agua, el azúcar, la sal, el aceite, el gluten, el sésamo y la levadura diluida en el agua templada. Procedamos a amasarlo bien formando una bola. Dejar reposar en el mismo recipiente tapada y colocada en un lugar resguardada de corriente durante 30 minutos. Transcurridos los cuales volvemos a amasar procediendo a continuación a formar los panecillos o barritas y colocándolos en la bandeja del horno y dejaremos reposar tapados unos 60 minutos; transcurridos los cuales habrán aumentado el doble de su tamaño. Introducirlos en el horno previamente calentado a 180 º y hornear durante unos 25 ó 30 minutos.

Obtendréis un pan delicioso muy nutritivo y que regula el intestino.

Por tentador que nos resulte el olor del pan recién sacado del horno, es mejor que lo dejemos reposar unas horas antes de comerlo. Esta demora es necesaria parpa que el sabor del pan madure y la mida se endurezca un poco y al cortarlo no se desmigaje.

Los panes se pondrán a enfriar sobre una rejilla metálica y así el aire circulará por todo alrededor, haciendo así que la corteza se endurezca y resulte crujiente al comerla.

Si el pan lo hemos de conservar por más de 24 horas, lo guardaremos en una caja metálica o de madera y así aguantará una semana aproximadamente. Si queremos que nos dure más tiempo lo cortaremos en rebanadas y envolveremos en plástico transparente y congelaremos. Podemos hacer varios paquetitos e ir sacándolos del congelador a medida que lo necesitemos y así nos puede aguantar varios meses. Antes de consumirlo dejarlo descongelar de 3 a 6 horas o calentarnos envuelto en papel de aluminio en el horno durante 45 minutos a 180º.

El pan si se endurece se puede utilizar tostado y así resulta más agradable al comer. Una vez hechas las tostadas podemos frutar un ajo por toda la superficie del pan y echarle un chorrito de aceite y un pellizco de sal y sirve para acompañar una ensalada.

También el pan, algo endurecido, lo cortamos en cuadraditos y lo freímos dando así origen a los picatostes con los que acompañamos las sopas, purés o ensaladas.

Además de utilizarse el pan con otros ingredientes, el pan puede dar paso a sopas de diferentes clases y en varios países cada una con sus características diferentes pero que resultan sabrosísimas y nutritivas.
En España tenemos la legendaria Sopa de ajo que consumida en las noches invernales entorno a la familia en el hogar caliente, hace que te sientas en cielo.

SOPA DE AJO O CASTELLANA

Para esta sopa usaremos del día anterior que esté seco. Haremos unas rebanaditas finitas, en una cazuela freiremos en aceite de oliva unos ajos trinchaditos (3 ó 4) cuando comiencen a dorarse echaremos el pan y media cucharadita de pimentón dulce, rehogar durante 2 ó 3 minutos y seguidamente añadiremos el agua, hasta cubrir el pan. Lo salaremos y dejaremos hervir hasta que el pan esté casi deshecho, lo apartamos del fuero. Batimos un huevo o dos y lo echaremos en la sopa removiéndolo bien para que el huevo se mezcle y quede como hilado.

Actualmente tenemos al pan un poco en “sospecha” como uno de los causantes de la obesidad o de los kilos que nos sobran y restringimos su consuno comiendo más verduras, hortalizas y frutas, pero lo que hemos de valorar y tener en cuenta es que los cereales son muy importantes en una dieta completa y comer de todo, pero con mesura.

He oído y leído a grandes nutricionistas que el pan “no engorda” lo que engorda es lo que le acompaña o lo que ponemos dentro del bocadillo.

Seamos, pues, temperantes en todo pero en lo tocante a la acomida no nos vayamos a extremos que estos para nada son recomendables. Usemos siempre nuestro sentido común y comamos racionalmente de todo lo que la naturaleza nos ofrece, que es mucho y variado, pero siempre con mesura.

Espero que éstas les hayan gustado.