Por Gloria Ramírez
Licenciada en Teología

espiritualDurante la pasada Semana Santa se ha hablado tanto de la cruz de Cristo y se ha visto su terrible sufrimiento en la televisión, películas etc. que angustiada por tanto dolor me pregunto ¿por qué la Cruz? ¿Por qué algo tan terrible para Cristo?.

Los romanos no inventaron la cruz, probablemente fueron los fenicios, pero ellos la utilizaron durante siglos para desalentar con eficacia la oposición al imperio romano. La cruz se adecuaba idealmente a sus propósitos, era una ejecución pública, la muerte sobrevenía lentamente y era extremadamente dolorosa.

Los romanos nunca empleaban la cruz para sus propios ciudadanos, era un símbolo de vergüenza y humillación. El apóstol San Pablo por ejemplo, ciudadano romano, no fue crucificado lo mataron con la espada. Pero Jesús de Nazareth como no tenía la ciudadanía romana podía ser crucificado, y tristemente lo fue.

Escribiendo sobre los sufrimientos de Cristo la escritora Elena White en su libro el «Deseado de Todas las gentes» considerado entre las mejores biografías de Cristo, narra lo siguiente: «El inmaculado Hijo de Dios pendía de la cruz, su carne estaba lacerada por los azotes, aquellas manos que tanto se habían extendido para bendecir, estaban clavadas en el madero, aquellos pies tan incansables en los ministerios de amor estaban también clavados en la cruz, esa cabeza real estaba herida por la corona de espina, aquellos labios temblorosos formulaban clamores de dolor».

«Y todo lo que sufrió, las gotas de sangre que cayeron de su cabeza, sus manos y sus pies, la agonía que torturo su cuerpo y la inefable angustia que llenó su alma al ocultarse el rostro de su Padre, habla a cada hijo de la humanidad y declara: Por ti consiente el Hijo de Dios en llevar esa carga de culpabilidad, por ti saquea el dominio de la muerte y abre las puertas del Paraíso». ( DTG, págs. 703, 704)

Aquel día tan fatídico y sangriento, la gente había salido a verlo morir, los pescadores, mercaderes, sacerdotes, amas de casa, todos se abrían paso para verlo mejor. Algunos le conocían bien otros habían venido para ver el espectáculo, unos reían, otros lloraban, los soldados también estaban allí acompañados de su crueldad y dureza.

Toda la gente se sentó para observarlo, sin embargo esta muerte pública era diferente, antes que terminara el día ellos escucharían al oficial romano decir: «Verdaderamente éste era hijo de Dios» y lejos estaban de imaginar que esa penosa cruz se convertiría en el símbolo de una nueva religión.

Nosotras también tomamos el lugar entre la multitud, nos sentamos, lo observamos mientras cuelga moribundo en la cruz. Nos preguntamos: ¿Cómo es que se ha llegado a esto? Queremos gritar: «detengan esta injusticia» ¿Quién es el responsable de este acto diabólico? Y mientras lo observamos llegan lentamente cuatro respuestas.

¡Los romanos son responsables! Los soldados y oficiales que están alrededor de la cruz todos son romanos. Un gobernador romano firmó la sentencia de muerte. ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte y tengo autoridad para soltarte? Le dijo Poncio Pilato a Jesús (Juan 19: 10).

Y sin embargo sus propios compatriotas exigían su sangre, hombres poderosos en el grupo y la jerarquía religiosa estaban unidos para quitarlo de en medio, los principales sacerdote respondieron «No tenemos más rey que César» ¡Cucifícale! (Juan 19. 15).

Jesús fue ejecutado por los romanos pero lo hicieron por instigación de su propio pueblo. La cruz de Cristo más que romana y judía es una cruz de rechazo, «A los suyos vino, y los suyos no le recibieron» (Juan 1:11)

Cuando Pilato declaro su inocencia la turba gritó, «Su sangre sea sobre nosotros y nuestros hijos». (Mateo 27.25).

espiritualPero la muerte de Jesús no es una justificación teológica para el antisemitismo. No olvidemos su propia oración de la cruz: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lucas 23.34)

¡Así seguimos sentadas mirando al moribundo Jesús!
Su cruz es legalmente romana, religiosamente judía, manifiesta el rechazo de los dirigentes de su propio pueblo, pero mientras continuamos, observando nos damos cuenta que la cruz representa aún mas.

Es una Cruz Divina, es una Cruz de Amor: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él no se pierda más tenga vida eterna?. (Juan 3.16)

Antes que se levantará la cruz en el monte Calvario, había una cruz en el corazón del Padre , todo fue por amor, por amor a ti y a tu familia. Levántate del lugar que estas sentada y acepta la cruz y la salvación que te ofrece y tendrás Vida Eterna.
Hagamos nuestras las palabras del poeta:

¡Señor que estás en la cruz, clavado por nuestro amor
Entre sombras siendo luz, entre espinas siendo flor
Y que el mundo engañador jamás apague esa luz
Señor que estás en la cruz clavado por nuestro AMOR!

(Autor desconocido)

REFLEXIONES.

Durante esta última Semana Santa:

¿Te has parado a pensar en el significado real de esta conmemoración?
¿Qué significa Jesús de Nazareth en tu vida diaria?
¿Qué es para ti la cruz del calvario?
Cuando Cristo viene a tu pensamiento ¿cómo lo ves: pendiendo de una cruz o viniendo a rescatar al mundo rodeado de gloria?