Por Gloria Ramírez
Licenciada en Teología

La espiritualidad es una dimensión dentro de la personalidad femenina hermosa e importante y merece la pena desarrollar y cultivar en este siglo XXI

Si atendemos a la etimología de esta palabra encontraremos la palabra Espíritu del hebreo (Rúaj) que significa viento y representa el poder divino. La Biblia nos dice que: «Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren». Juan 4.24

Es cierto que todos los seres humanos en lo más recóndito de su ser, sienten la necesidad de adorar a alguien o algo. Lamentablemente muchos no adoran en espíritu ni en verdad.

San Pablo en Romanos 8: 4, 5 nos habla de la necesidad de: «no andar conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.»

Por supuesto que antes de andar o de crecer en el Espíritu debemos haber nacido en ello. Sí el nacimiento espiritual debe experimentarse primero en nosotros. (En Juan 3 Jesús lo expresa y lo explica a Nicodemo. Nacer otra vez del agua y del Espíritu para entrar en el Reino de Dios. Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Volvamos a las palabras del Apóstol Pablo en Romanos 8:6 donde aparece la palabra y el consejo de ocuparse del Espíritu. Ya habíamos visto los verbos; nacer, piensan, andar, ahora quizás el verbo ocupar nos da una idea mas adecuada de la situación actual de muchas de nosotras. Ante tantas tendencias, tareas, carreras, distracciones, ocupaciones, prisas, atracciones del mundo materialista, capitalista, consumista, secularista y egoísta para resumir de algún modo. Todas estas cosas luchan contra nuestra vida espiritual saludable.

Necesitamos ante la evidencia de una vida espiritual pobre, y debilucha, detenernos a pensar y a recapacitar; ¿Cómo esta nuestra relación con Dios, con Jesús, y con el Espíritu Santo? ¿Estamos satisfechas? ¿Cómo son nuestros hábitos obtenidos que hemos estado desarrollando hasta hoy?, ¿Se agrada Dios de nuestra vida espiritual? ¿Es que puedo mejorarla? Pues sí, puede mejorarse, hay formulas, métodos y técnicas.

Para una mayor espiritualidad necesitamos una mayor relación con el Espíritu Santo por medio de un mayor tiempo dedicado al estudio de la Palabra de Dios, y de la oración ferviente, y del arte olvidado de la reflexión y meditación personal profunda.

Mediante Cristo nuestro salvador y redentor se nos ofrece una vida dominada por el Espíritu. Es posible desarrollar esa dimensión espiritual que está en nosotras, sentirnos más a gusto y ser una ayuda y bendición para nuestras familias y amigos.

Es un placer compartir experiencias, vivencias, de nuestra espiritualidad, al igual que nuestras inquietudes por medio de esta página web.

Sigamos el sabio consejo de Jesús y hagámoslo personal: (Tu nombre): Busca primero el reino de Dios y su justicia (la espiritualidad) y todas estas cosas os serán añadidas (bendiciones espirituales y materiales) Mateo 6:33.