Llévale tus cargas

“Aunque mi padre y mi madre me dejaren, el Señor me recibirá” (Salmo 27:10).

 

Hay padres que abandonan a sus hijos, pero Dios nunca desampara a los suyos. El versículo de hoy utiliza la frase “me recogerá”, que viene a significar me recibirá. El hebreo emplea el verbo “asaf”, “juntar”, “recoger”.

Soy la mayor de tres hermanos; no tuvimos la alegría de tener un hogar formado por papá, mamá y nosotros.

Mi padre cometió adulterio y decidió abandonarnos para formar otra familia, sin embargo constantemente volvía a casa para golpear a mi madre, y a nosotros sus hijos. Lo peor de todo para cometer incesto conmigo.

Esto lo hizo por muchos años, y como es de esperar yo no lo dije a mi madre, sólo por temor a él, ya que me tenía amenazada de muerte. A los 13 años me embarazó, y fue entonces cuando mi madre supo lo que había estado sufriendo por años.

Mi madre no quiso denunciarlo a las autoridades, ahora entiendo que no fue lo mejor; ya que después de mí, lo siguió haciendo con otras niñas.

Quizás te preguntes, ¿cuál es el propósito de escribir mi experiencia en este precioso libro de meditaciones? Te lo voy a decir: Hoy más que nunca, está sucediendo esto en muchos hogares. Sabemos que el enemigo está como león rugiente y al que se presta a él lo usa para causarle daño y dolor, tanto a nuestro Dios, como a nosotras sus hijas (os).

A ningún padre o madre le agrada que alguien les cause dolor a nuestros niños. Y estarían dispuestos a evitarlo a toda costa.

Si eres una adolescente o niña o una madre, que estés pasando por alguna situación parecida, no dudes en buscar ayuda con tú madre, algún familiar, o en una persona de tu confianza y platícale tu problema.

Yo platiqué con una esposa de pastor mi problema la cual me llevó a Jesús y mi vida cobro un nuevo significado porque su ayuda para mí fue vital, pues me hizo encontrar la paz, que solo Dios puede dar.

”Venid a mi todos los que estéis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

 

Anónimo