LO QUE DIOS HA HECHO POR MÍ

Dios mío, tú me has enseñado desde mi juventud, y aún sigo anunciando tus grandes obras. Salmo 71:17.

 

Desde pequeña estuve en contacto con la naturaleza. Para mí era un gozo ver cómo un relámpago era capaz de iluminar el cielo, oír el trueno producido por el rayo, ser arrullada por el movimiento de las ramas de los árboles, escuchar caer grandes gotas de agua que las nubes descargaban en el techo de tejas de barro de mi casa paterna, y aspirar el olor a tierra mojada.

Durante dos décadas viví con mi familia paterna, compuesta por once personas. Le doy las gracias a Dios por haberme permitido crecer en un ambiente humilde, sencillo y de escasos recursos económicos, pero junto a mis padres, con la naturaleza como maestra y, sobre todo, por su Palabra y por Jesús, que siempre me acompañaron y me ayudaron a superar problemas que me ayudarían en el futuro. ¡Alabado sea Jesús!

“La naturaleza ha de ser nuestro gran libro de texto después de la Biblia… Todo el mundo natural está destinado a ser intérprete de las cosas de Dios…El nombre de Dios (está) escrito en cada hoja del Bosque y en cada piedra de las montañas, en toda estrella brillante, en el mar, el cielo y la tierra” (Conducción del niño, p. 43).

Hemos de tener en cuenta que es nuestra responsabilidad poner a los niños en contacto con la naturaleza: “En la zarza y la espina, el abrojo y la cizaña, está representado el mal que marchita y desfigura. En el canto del pájaro y el pimpollo que se abre, en la lluvia y la luz del sol, en la brisa estival y en el suave rocío, en diez mil objetos de la naturaleza, desde el cedro del bosque hasta la violeta que florece a su pie, se ve el amor que restaura. Y la naturaleza nos habla todavía del amor de Dios” (Ibíd, pp. 45-46).

Esta es una época en que la corrupción abunda por doquier. La concupiscencia de los ojos y las pasiones corruptas se despiertan por la contemplación y la lectura. El corazón se corrompe por la imaginación. ¿Qué mejor material podemos darles a nuestros hijos que la Biblia y la naturaleza, que fueron los libros de texto de Jesús?

Es una responsabilidad muy grande y difícil ser madre. Sin embargo, si decidimos traer un hijo a este mundo, asumámosla con determinación y valor.

 

Elizabeth Aguirre de Ramírez