Mi Dios; un Dios de lindas sorpresas

             “Por este niño oraba, y el Señor me dio lo que le pedí”

                                        (1 de Samuel 1:27).

 

Después de dos años de matrimonio, mi esposo y yo, decidimos comenzar a orar por un futuro bebé, poniendo todo en las manos del Señor, sin exigencias, ni apuros y sin saber de qué manera de Dios respondería nuestra petición.

La primera sorpresa fue que no demoramos mucho elevando nuestra plegaria, cuando el resultado del embarazo resultó positivo. ¡Qué maravilla!¡Qué emoción!, ¡Qué alegría!

Al hacer los cálculos de las fechas, nos percatamos de que Dios había respondido a nuestras oraciones, antes de lo que nos habíamos imaginado, ¡Qué bendición! , oré, lloré y lo comuniqué a todos mis  familiares y amigos.

Al ir a consulta con la ginecóloga, nos pidió un ultrasonido para las próxima  visita, los días se me hicieron eternos, pues ya quería ver a mi bebé; sinceramente estaba nerviosa, porque había escuchado casos en los que algunas mujeres pasan por embarazos sicológicos; así que tenía cierta preocupación conmigo y elevé de nuevo mis oraciones a Dios: Señor te ruego que todo esté bien y me muestres el corazón de mi bebé para sentirme tranquila de que todo está perfecto por tu gracia.

Salimos hacia el hospital para la consulta médica y al hacerme el ultrasonido, la doctora nos dijo: “Miren, este es su corazón, ya se ve latir, este será un bebé precoz, porque es muy temprano para que se pueda ver su corazoncito. “Gracias Señor “ fue mi oración,

Mi embarazo continuó, y al realizarme el siguiente ultrasonido; la doctora dijo: ¡Oh, oh! A lo que yo asustada pregunté: ¿Qué sucede? Y ella sonrió y mi esposo dijo: ¡Son dos! A lo que ella dijo: si son dos. ¡Que sorpresa¡ Nunca imaginé tanta bendición que Dios la concede a pocas mujeres, y Él me eligió a mí para llevar en mi vientre dos preciosas nenas.

Hoy mis hijas tienen siete  meses y gozan de completa salud por su gracia; no puedo dejar de alabarlo por tanta bendición.

No se cual sea tu petición este día, pero recuerda, antes de que  eleves tu petición  al Todopoderoso, Él ya está atendiendo tu plegaria, solo confía, espera y Él hará.

 

                   Mayté Balboa de Martínez