PERMANECED FIRMES

By 5 diciembre, 2018 Meditaciones Diarias

Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros cora­zones, y os confirme en toda buena palabra y obra (2 Tesalonicenses 2:16, 17).

Mientras trabajo en la cocina, me gusta ver las aves a través de la ventana. Siempre me asombro por la variedad de aves que comparten la bús­queda de alimentos o elementos para construir sus nidos. Algunas son más grandes, como las palomas y los zorzales; otras son más pequeñas, como los picoespinas orientales, los chochines azules y los gorriones. Con frecuencia, bandadas de cacatúas y loros me visitan. Pían bulliciosamente, apoyadas en los cables de electricidad. Hay dos fuentes viejas que llenamos de agua para que puedan beber y bañarse, y los animamos a estar en nuestro patio. A mi esposo, Murray, y a mí nos da mucho placer verlos.

Un día vi a un ave extraña. Se parecía a una urraca, pero no pude identifi­carla. A las otras aves no les gustó la intrusión, y comenzaron a atacarla, para proteger su territorio.

Días más tarde vi a la misma ave volar sobre nuestro establo desocupado y asentarse en el techo. Nuevamente, las otras aves la atacaron. Sin embar­go, mientras la perseguían, daba saltos por el borde del techo hasta llegar al extremo. Esta vez se mantuvo firme hasta que las otras aves se dieron por vencidas, y la dejaron sola y victoriosa. Había vencido a sus atacantes.

Tuve problemas con alguien hace poco. Hubo una diferencia de opinión con respecto a lo que se debía hacer y al personal. Oré a Dios, para que me dirigiera y me mostrara la manera correcta de afrontar el problema.

Compartí la historia de las aves con una dama de mi Grupo pequeño. Ella sabía de mi problema, y me aseguró que con Dios siempre permanecemos firmes. Me acordé del ave en el borde del techo. ¿Estaba tratando de decirme algo Dios?

Querido Dios, gracias por la manera maravillosa en la que diriges nues­tros pensamientos y por utilizar a las pequeñas criaturas que tenemos el privilegio de observar. Que pueda permanecer firme y honrar tu nombre al recordar la lección que me enseñó esa extraña