Por María Isabel Gómez Hernández
Licenciada en Psicología

Un nuevo día empieza a despuntar por entre las montañas. El despertador marcará un nuevo comienzo. Parece como si cada día se crease el mundo de nuevo; las tinieblas van a desaparecer para dar paso a la luz. Así cada día el mundo se renueva. Es un día más en lo infinito de la eternidad. Voy a hacer que este día sea el de mi oportunidad. Quiero que este día se convierta en un paraíso terrenal. Me emociono solo de pensar las buenas experiencias que están ante mí hoy.

mm_psicologia_01Recuerdo todas mis experiencias del pasado y estoy agradecida por ellas, pues me han enseñado a enfrentarme con éxito a cada situación tal y como se presente. Estoy agradecida por todo lo que Dios me ha dado, por todo lo que soy, por todo lo que sé, y que me va a ayudar a enfrentarme al día de hoy, y lo utilizaré bien. Tengo un cuerpo perfecto, que está hecho a imagen de Dios. Cada célula, cada músculo, cada órgano tiene una función que desempeñar, según unas leyes que Dios, en su infinita inteligencia, ha dispuesto. Mi cuerpo es perfecto y me esmero en cuidarlo, ya que me va a dar la energía necesaria para hacer lo que sea preciso en este día. Si hoy siento que algo de mi cuerpo no funciona bien, trato de saber su porqué y de corregirlo, pues si mi cuerpo es perfecto no tiene por qué fallarme. Responde a todas mis necesidades. Tengo absoluta confianza en ese cuerpo. Poseo un ordenador perfecto que es mi mente. En ella almaceno todos mis conocimientos, toda mi sabiduría, todo lo que día a día voy aprendiendo.

Así, en un momento determinado, voy a saber responder a cada uno de los problemas que se me vayan planteando.

Mi mente también es capaz de ir aprendiendo cada día cosas nuevas, pues siempre es necesario ir adquiriendo nuevos conocimientos. Además, mi mente es la misma que tenía Platón, Mozart, Einstein, Jesús…, lo único que tengo que hacer es ejercitarla y hacerla funcionar cada día, si no quiero que se me atrofie. Si Dios me ha dado ese poder, tendré que utilizarlo.

Al comenzar cada nuevo día me comunico con el Autor de esa máquina, cada día me regenera, me hace la puesta a punto. Tengo todo lo necesario para enfrentarme con éxito a este día.

Esta mañana tengo mayores recursos que cualquier otro día de mi vida, de manera que puedo ocuparme de más actividades que nunca. Sé exactamente lo que soy, lo que debo ser, lo que tengo que hacer. Además tengo más experiencia que cualquiera de mis otros días anteriores. También tengo mayor fuerza mental, ya que cuento con una mejor comprensión de mí misma. ¡Gracias a Dios por esto! Cada día tengo ante mí un camino muy interesante y sigo hacia adelante. Hay muchas cosas que hacer y hago todo lo que está ante mí con eficacia, con fuerza, con coraje y con entusiasmo.

Sé que estoy en este mundo para algo. Así que me pregunto a mí misma: ¿Qué puedo hacer yo para que este mundo sea mejor? ¿Cómo puedo ayudar a alguien? ¿Cómo puedo aliviar el dolor, el sufrimiento o la angustia?

mm_psicologia_01_1En este mundo repleto de dolor, de muerte, de hambre, de sufrimiento tengo que ser la pieza de ajedrez que se mueve certera para ganar la partida de la vida.

Y me acuerdo de esa palabra mágica: ¡servir! Sé que cuando sirvo de manera altruista yo misma estoy mejor servida. ¿Cómo puedo hacer que alguien sea feliz? Sé que cuando hago feliz a alguien, mi felicidad se intensifica…

¿De qué forma puedo hacer mejor lo que he hecho hasta ahora? Las personas con las que hoy me relacione se beneficiarán porque yo les voy a inspirar esperanza, fe, libertad y felicidad.

Voy a examinar cuidadosamente mis pensamientos y no voy a permitir que en mi mente entren pensamientos negativos. Si pienso negativamente de algo o de alguien, al final conseguiré que los pensamientos se conviertan en hechos y eso no me gustaría que ocurriese. Pensaré solo cosas positivas que me ayuden a ver y a entender todo lo hermoso que aún queda por contemplar.

Estaré tranquila porque «Jehová es mi pastor y nada tiene por qué faltarme. Me va a guiar por sendas de justicias hasta lugares de verdes pastos. No voy a temer aunque ande en valle de sombra o de muerte, porque Jesús está conmigo». La verdad es que hay muchas personas que tienen que andar entre sufrimiento, su valle está sombrío, es demasiado frío, pero a mí no me sobrevendrá mal ni plaga tocará mi morada, trataré de ser una luz que brille y dé calor, porque tengo al Sol de Justicia en mi vida.

Jehová me conduce a situaciones correctas, sostiene mi cuerpo, conduce mis asuntos. Piensa a través de mí. Me dirige y me guía. Me creó y me sostiene. Tengo las ideas correctas. Tengo fuerza. No temo. Nunca fracaso. No puedo fracasar estoy bajo la sombra del Omnipotente, de manera que no me puede sobrevenir ningún daño. «Puedo hacer todas las cosas a través de Cristo que es el que me fortalece». Confío en el poder de Cristo que actúa en mi interior y me aferro a él fuertemente.

Escucho atentamente su voz y no cometo errores. Cristo me impide hacer cualquier cosa que pudiera dañarme o dañar a otra persona. Me dirige y me guía para que emprenda la acción correcta en todo momento.

Es la fuente de todas mis ideas. Me dirige por los caminos de paz. No permite que los pensamientos de miedo, ansiedad o preocupación me controlen. Sé que el futuro se presenta incierto, y no va a mejorar con los años. Sé que las personas se quedan sin trabajo, tal vez a mí me ocurra; sé que mis hijos van a tener problemas, sé que mi hermano va a tener dificultades… Decido dejar que me dirija para entrar en el momento adecuado, en el lugar correcto, para hacer lo que es debido y decir las palabras adecuadas.

mm_psicologia_01_2A medida que avanza el día pienso cómo puedo ser mejor madre, mejor esposa, mejor mujer.

No tengo odio ni falta de perdón en mi corazón. No tengo resentimiento hacia ninguna persona o situación. No siento tensiones. Solo siento una perfecta confianza, pues sé que todos mis seres queridos son conducidos, cuidados, sostenidos por Dios, por su infinita sabiduría y por su misericordioso amor. Hoy nadie podrá herirme a mí o a los míos. Estoy protegida de todo mal, porque no conozco el miedo, el odio o el resentimiento.

La fe y el amor a los demás es mi contraseña para hoy. Cada paso que doy en este día es dirección hacia una mayor felicidad. Cada paso que doy me permite una visión gloriosa de magníficos logros.

¡Día, yo te saludo!

Ayer es ahora un sueño y mañana una ilusión. Un hoy bien vivido hace del pasado un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza.

Este día es un maravilloso don que me ha otorgado la vida.

Agradezco la valiosa ayuda de Dan Custer al escribir estos pensamientos que me van a ayudar, si los leo, en aquellos días que parece no brillar el sol.