¡Ven!… Y díselo a otros

“¡He visto al Señor!, exclamaba, y les contaba lo que él había dicho” (Juan 20:18  NVI).

 

Para la reflexión de este día te invito a meditar en la impresionante y fortalecedora experiencia vivida por una mujer apesadumbrada, llorosa, para quien el mundo se había venido abajo porque habían dado muerte a su único consuelo y esperanza. La vemos ahora frente al sepulcro donde habían puesto el cuerpo de Jesús. ¡Vamos juntas por fe a ese lugar!

1. Acércate al sepulcro. Ven, acércate, no importa cuál es tu situación en este momento. Tal vez estás pasando por una experiencia dolorosa en tu vida. Es el momento de inclinarte y mirar dentro del sepulcro; observa… sólo hay lienzos doblados. ¡Jesús ha resucitado! Sorprendida y sin saber qué hacer, sales del sepulcro, ves a Jesús sin poder identificarlo porque las lágrimas nublan tus ojos o porque tu alma llora. En ese momento oyes que te habla:” ¿Por qué lloras, mujer? ¿A quién buscas?”  ¿Puedes darte cuenta quién es el que te habla?

2. Reconoce la voz de Jesús. María había estado dialogando con Jesús fuera del sepulcro pensando que era el jardinero. Jesús, deseando liberarla de su pena, la llama por su nombre: “¡María!” En el instante que ella escucha su nombre lo identificó y lo adoró. Esto nos enseña que para reconocer la voz de Dios es necesario tener una relación de devoción estrecha y permanente con Él; una relación que nos habilite para hacer frente a las experiencias tristes y dolorosas que encontramos al transitar en este mundo y nos capacite para decirles a otros lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.

3. Comparte con otros tu experiencia.  Sin lugar a dudas ya no hay lágrimas ni desesperación en tu vida. El mensaje “¡Cristo ha resucitado!” llena tu corazón de esperanza y consuelo. Recuerda que, al igual que a María, Jesús nos da la misma indicación: “Ve más bien a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes” (Juan 20:17).

Que esta experiencia sea una realidad en tu vida. Sé feliz y haz felices a otros al compartir la noticia de “un Salvador resucitado y próximo a venir”.        

 

                 Natalia Castro de Espinosa