“No temas, que yo estoy contigo. No desmayes, que Yo Soy tu Dios que te fortalezco. Siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

 

Tuve la oportunidad de visitar Xcaret, un parque maravilloso en el Caribe Mexicano. Xcaret tiene importantes programas de preservación de diversas especies endémicas.

Al entrar al parque se exhiben dos vitrinas donde se están incubando huevos de codorniz y uno puede detenerse a mirar el milagro de cómo esos huevos se van rompiendo y nacen los polluelos.

Nos llamó la atención el nacimiento de uno de los pollitos, uno pensaría que ese nacimiento es rápido pero la verdad es que es un proceso muy lento.

Después de que se rompió el cascarón, el pollito no salió inmediatamente. Lo fue haciendo poco a poco pero con mucho esfuerzo; se cansaba tanto que al parecer se rendía y quedaba casi muerto hasta que se recuperaba y lo intentaba de nuevo.

Los que mirábamos nos sentíamos impotentes porque deseábamos poder ayudarlo; teníamos muchas fuerzas para hacerlo pero la vitrina lo impedía.

Entendí que así es el Señor con nosotros cuando estamos en medio de las pruebas, las luchas y las tentaciones, el Dios amante nos contempla y tiene todo el poder para ayudarnos pero no interviene porque “cuando Dios nos somete a prueba tiene un fin que lograr para nuestro bien” (DTG 102).

Debemos confiar que Dios nos contempla y está listo para intervenir en el mejor momento, tan solo debemos confiar y esperar porque, “El ejercicio de una fe viva significa un aumento de fuerza espiritual y el desarrollo de una confianza inquebrantable. Así llega a ser el alma una fuerza vencedora” (DTG 437).

No olvidemos que encontraremos un rayo de esperanza en el momento preciso, y si queremos experimentar el poder de Dios en nuestra vida, dejemos que la fe nos conduzca a ella

 

María Lourdes Pérez Moreno